Si la pregunta es por qué las canciones actuales son tan simples, la ciencia tiene la respuesta: porque nosotros lo somos

El análisis musical ha evidenciado que, durante las últimas cinco décadas, las letras de las canciones han evolucionado hacia una simplicidad lírica y una mayor carga emocional negativa, reflejando transformaciones sociales y adaptaciones al consumo contemporáneo de música. Un estudio exhaustivo sobre más de 20,000 temas que figuraron en el Billboard Hot 100 entre 1973 y 2023 reveló un incremento en el uso de vocabulario relacionado con el estrés, una disminución de expresiones positivas, y una simplificación en la estructura lírica. Este cambio no se considera aislado sino como un espejo del estado emocional de la sociedad, marcado por el aumento de diagnósticos de ansiedad y depresión y una cultura digital de consumo rápido.

Las canciones actuales, comparadas con las de décadas pasadas, muestran una tendencia hacia la repetición y un lenguaje más directo, posiblemente debido a su mayor «comprensibilidad» para los algoritmos de plataformas de streaming y su capacidad para capturar rápidamente la atención en un contexto de listas algorítmicas. Se argumenta que esta adaptación al consumo digital y la competencia por la atención han propiciado estas características musicales, acentuando estructuras simples y mensajes rápidos. Además, en contextos de crisis social como la COVID-19, se observó una preferencia por la música que contrasta con las emociones predominantes, sugiriendo un papel más complejo de la música en la regulación emocional de la sociedad.

Este panorama musical actual, caracterizado por letras más simples, negativas y estresantes, refleja las dinámicas de una sociedad acelerada y ansiosa, aunque también destaca aquellos artistas que desafían estas tendencias. El cambio en las características de la música popular es, por tanto, tanto un reflejo como un regulador de las emociones colectivas, indicando no sólo cómo ha cambiado la forma en que se produce y consume música, sino también cómo la música actúa como un barómetro y terapia para la sociedad contemporánea.