La omnipresencia de la inteligencia artificial (IA) en nuestra vida diaria ya no es una novedad, y su influencia se extiende ahora al ámbito de la música. Spotify, por ejemplo, ya ha eliminado 75 millones de pistas generadas por IA, mientras que temas creados por inteligencia artificial han alcanzado el número uno en listas prestigiosas como la del Billboard. Este fenómeno se refleja también en el consumo, particularmente entre los más jóvenes. Según la «Audio Habits Survey» de Morgan Stanley, realizada por primera vez en torno a la música generada por IA, se descubrió que los jóvenes escuchan una media de tres horas a la semana de música creada por inteligencia artificial.
Esta aceptación de la música generada por IA entre las generaciones más jóvenes presenta un importante desafío para los artistas tradicionales y las compañías discográficas. Numerosos artistas de renombre han expresado su preocupación por cómo la IA podría afectar a la creatividad y a la industria musical. Contrario a esto, plataformas como Spotify ven en la IA una oportunidad para mejorar la personalización y la experiencia del usuario. Warner Music Group, por ejemplo, ha formado alianzas con empresas de IA para explotar el potencial de la música generada por esta tecnología.
En Estados Unidos, el 36% de los encuestados escuchan música de IA durante una media de 1,7 horas semanales, con un notable interés por parte de aquellos entre 18 y 29 años (60%) y millennials (55%). La generación X, por otro lado, muestra menos interés. TikTok y YouTube son las plataformas más frecuentes de donde los jóvenes obtienen esta música, evidenciando un cambio generacional en los hábitos de consumo musical. Mientras tanto, las plataformas adaptan sus políticas al respecto: TikTok fomenta el uso creativo de la IA, YouTube requiere un valor humano añadido para la monetización de contenidos de IA, y Spotify se centra en la calidad y la protección de los catálogos originales frente al spam musical generada por IA. Este panorama sugiere que, mientras el debate sobre la ética de la IA en las artes continúa, el mercado y los hábitos de consumo ya están avanzando hacia una mayor integración de la tecnología en la música.
