así es una de las caza de auroras boreales más extremas de Noruega

El norte de Noruega, especialmente alrededor de Narvik, ofrece una experiencia única que trasciende el turismo convencional: la caza de auroras boreales. En un entorno dominado por la oscuridad, el frío, y un paisaje montañoso cubierto de nieve, se presenta el Northern Lights Train, un viaje nocturno que aprovecha una de las líneas ferroviarias más singulares de la región para alejarse de la contaminación lumínica de la ciudad y adentrarse en la naturaleza. Este viaje no se trata de un simple desplazamiento, sino de una experiencia diseñada para aumentar las posibilidades de contemplar las auroras, integrando el movimiento con momentos de espera en lugares estratégicos, como Bjørnfjell y Katterat.

Katterat, sin acceso por carretera y solo alcanzable en tren, sirve como escenario para la parte más anticipada del viaje. Allí, los visitantes son guiados a través de una experiencia preparada que incluye una hoguera, bebidas calientes y algo de comida, en espera de que el cielo nocturno se ilumine con el espectáculo natural. Los guías juegan un papel crucial, no solo ajustando las expectativas sino también interpretando las condiciones para optimizar las oportunidades de observación de las auroras, un fenómeno causado por el viento solar que interactúa con la atmósfera terrestre.

El costo del viaje, que incluye el trayecto en tren, la organización de la espera, las bebidas, los aperitivos y las explicaciones, comienza en 1495 coronas noruegas (aproximadamente 127 euros). A pesar de las imágenes y videos idealizados que circulan en redes sociales, esta experiencia se distingue por su autenticidad y el valor de participar en algo impredecible, subrayando que lo importante no es solo el resultado, sino todo el conjunto de elementos que conforman la aventura.

El viaje termina con el regreso a Narvik, dejando atrás la esperanza o quizás la satisfacción de haber capturado una visión de las auroras, pero siempre con la certeza de haber vivido algo genuino, donde el viaje y la espera son tan significativos como el espectáculo mismo.