La Inteligencia Artificial (IA) ha generado opiniones divididas en el ámbito laboral, entre quienes la ven como una prometedora herramienta de eficiencia y aquellos que la temen o desconfían de su eficacia. Una encuesta realizada por Section a 5,000 trabajadores y directivos en EE.UU. reveló diferencias significativas en la percepción del impacto de la IA entre empleados y CEOs. Mientras que dos tercios de los empleados sienten que la IA no les ahorra tiempo o lo hace en menos de dos horas semanales, los directivos reportan ahorros de tiempo mayores, entre 4 y más de 8 horas semanales. No obstante, un porcentaje considerable de empleados argumenta que la IA a menudo comete errores, lo cual les obliga a dedicar tiempo a corregirlos.
Aunque algunas empresas como Workday han observado que la IA puede ahorrar de una a siete horas semanales de trabajo, este ahorro se ve opacado por la necesidad de revisar y corregir los outputs generados por estas tecnologías. Por otro lado, una encuesta adicional de PricewaterhouseCoopers a 4,500 CEOs mostró que solo el 30% confía en que la IA impulsará un aumento de ingresos significativo, con muchos admitiendo que su adopción no ha compensado las expectativas iniciales, destacándose que la mayoría de proyectos piloto con IA no han sido rentables.
Sin embargo, aún hay esperanza en que la tendencia cambie a favor de la IA, especialmente a medida que los usuarios se familiaricen más con su uso y se identifiquen aplicaciones prácticas en ciertos sectores, como la programación, donde ha demostrado ser una herramienta útil. Aunque existe una fase necesaria de adaptación y aprendizaje, la integración de la IA en las prácticas laborales podría ser más beneficiosa a largo plazo.
