En los últimos meses, el ámbito de la inteligencia artificial (IA) ha evidenciado una intensa competencia por atraer el mejor talento disponible, destacando grandes jugadores tecnológicos como Meta y OpenAI, este último reseñado por fichar a Jony Ive, una leyenda en el diseño. La competencia no se limita solo a las figuras prominentes del sector, sino que se extiende a los trabajadores técnicos, los denominados de «cuello azul», que incluyen electricistas, fontaneros y técnicos de climatización, esenciales para el mantenimiento y la expansión de la infraestructura física necesaria para sostener el avance de la IA, como los centros de datos.
Estos centros de datos, cruciales para el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías y modelos de IA, requieren cantidades significativas de electricidad y, por lo tanto, la participación de trabajadores especializados en su construcción y mantenimiento. Sin embargo, estas habilidades están en escasez. En los Estados Unidos, por ejemplo, se estima que habrá una falta de 81.000 electricistas al año hasta 2034, junto con una demanda creciente de obreros de la construcción, lo que evidencia una crisis en el sector. Este problema de escasez se extiende a nivel global, afectando tanto a América como a Europa.
Consecuentemente, se ha generado una disminución en el número de profesionales disponibles debido a factores como la jubilación de la generación de baby boomers y la tendencia de animar a las nuevas generaciones hacia carreras universitarias en lugar de oficios técnicos. Las empresas, en respuesta, han empezado a tomar medidas para fomentar y formar a nuevos talentos en estos campos. Google, por ejemplo, ha prometido financiar la capacitación de electricistas para cubrir esta necesidad emergente.
A pesar de esta lucha por asegurar talento en los «cuellos azules», la naturaleza de los proyectos como los centros de datos crea situaciones de empleo finitas, donde tras la construcción solo se mantiene un equipo reducido para su operación. Aunque actualmente el sector de la IA y sus demandas infraestructurales están en auge, se anticipa que eventualmente este boom llegará a su fin, y aquellos trabajadores especializados encontrarán oportunidades en otros sectores que también experimentan escasez de mano de obra calificada.
