La película «Hijos de los hombres» presenta una realidad distópica donde la humanidad enfrenta una crisis de fertilidad, un escenario que parece cada vez menos lejano ante la significativa disminución de la natalidad observada en el mundo. Esta baja en la natalidad no sólo se debe a decisiones personales o sociales como el acceso a la vivienda y el retraso en tener hijos, sino también a una alarmante caída en la calidad y la concentración de espermatozoides en los hombres. Estudios muestran que, desde 1973 hasta 2018, el recuento espermático ha disminuido en un 62.3%, con una concentración media que ha pasado de 101 millones por ml a 49 millones por ml. Este fenómeno no sólo se observa en Europa o Norteamérica, sino también en América Latina, Asia y África.
La reducción en la calidad del esperma no sólo se atribuye a cambios en el estilo de vida, como la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y una dieta rica en ultraprocesados, sino también a la exposición a microplásticos, pesticidas y disruptores endocrinos. Además, la edad paterna y el desequilibrio en las bacterias del semen son factores recientemente identificados que contribuyen a la infertilidad.
Sin embargo, la situación no implica un colapso inminente, ya que no todos los hombres se ven afectados por esta tendencia a la baja de la misma manera. La solución puede estar en modificar ciertos factores de riesgo, como adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio y controlar la obesidad. La ciencia sugiere que estos cambios en el estilo de vida podrían mitigar el declive en la calidad del esperma, ofreciendo una chispa de esperanza para enfrentar esta creciente amenaza a la fertilidad masculina.
