Mercadona, una cadena de supermercados destacada por ofrecer salarios por encima de la media del sector, enfrenta críticas por políticas laborales consideradas rigurosas, incluyendo casos de despidos improcedentes y presiones hacia los trabajadores. Recientemente, la compañía ha sido condenada a indemnizar a la Confederación Intersindical Galega (CIG) por vulnerar la libertad sindical, tras un conflicto originado en el Comité de Seguridad y Salud de Pontevedra. En este órgano, pese a que las delegadas de la CIG asistían a reuniones, se les negaba tanto el voto como acceso a documentación relevante, un tratamiento desigual respecto a los delegados de UGT y CCOO.
La situación escaló cuando Mercadona rechazó una solicitud de la CIG para recibir documentos importantes para la prevención de riesgos laborales, alegando que las delegadas no eran delegadas de prevención, por lo que no tenían derecho a dicha información. La CIG demandó entonces a Mercadona ante el Tribunal Superior de Xusticia de Galicia, el cual sentenció que negar estos documentos a las delegadas de la CIG era contrario al derecho fundamental de libertad sindical, establecido en la Constitución Española.
El tribunal condenó a Mercadona a pagar 22.503 euros por daños morales, subrayando que la empresa debía facilitar la información y documentación necesaria para el buen funcionamiento del Comité de Seguridad y Salud sin discriminar a los delegados sindicales que no son delegados de prevención. Aunque Mercadona está valorando recurrir la sentencia, la decisión ha sido vista como un precedente importante en la defensa de la libertad sindical en España, contrastando con el reconocido modelo de gestión de la empresa, fundada por Juan Roig, que enfatiza el bienestar y remuneración adecuada de sus trabajadores.
