A Europa se le ha ocurrido tirar tres robots a un tubo de lava volcánica y ahora colonizar la luna o Marte está más cerca

La misión Artemis II persigue el ambicioso objetivo de devolver al ser humano a la Luna después de más de 50 años, marcando un hito en la exploración espacial. Importantes investigaciones continúan en paralelo, enfocándose no solo en la Luna sino también en la posibilidad de llegar a Marte. Dentro de este contexto, la robótica espacial surge como una herramienta clave dado que tanto Marte como la Luna presentan entornos extremadamente inhóspitos. Un proyecto europeo, con participación de la Agencia Espacial Europea, ha llevado a cabo una significativa prueba en un tubo de lava volcánica en Lanzarote, arrojando luz sobre futuras colonizaciones lunares o marcianas.

Estas cavidades lunares y marcianas, creadas por lava líquida, son vastas, algunas con capacidad para albergar ciudades enteras. Los tubos de lava ofrecen condiciones ideales para la protección contra las radiaciones y temperaturas extremas, siendo además potenciales sitios de búsqueda de restos de vida o agua congelada. En Lanzarote, se desplegó un equipo de tres robots diseñados para operar de manera autónoma y sin GPS en el tubo de lava de La Corona, logrando una importante misión de caracterización a 235 metros de profundidad.

Este experimento evidenció la capacidad de los robots para tomar decisiones por sí mismos en entornos desafiantes, una habilidad clave para las futuras exploraciones espaciales donde la señal de radio desde la Tierra puede tardar minutos en llegar. Aunque quedan desafíos por superar, la exitosa operación en Lanzarote demuestra el potencial de la robótica espacial cooperativa para las futuras misiones a la Luna y Marte, abriendo puertas a la exploración de estos entornos hostiles y a la posibilidad de establecer bases humanas protegidas.