Los medicamentos Ozempic y Wegovy, basados en la semaglutida, además de promover la pérdida de peso, están transformando los hábitos de compra y el consumo alimentario. Un estudio en Dinamarca analizó más de dos millones de transacciones de 1,177 participantes, revelando cambios significativos en las elecciones alimenticias tras el inicio del tratamiento. Los resultados mostraron una disminución en la compra de ultraprocesados y un incremento en alimentos más saludables, evidenciando una mejora en la calidad nutricional con un menor consumo de azúcares, grasas saturadas, y carbohidratos, mientras que la ingesta de proteínas aumentó.
Este cambio en la dieta tiene efectos directos sobre el gasto en supermercados; en Estados Unidos, los hogares con miembros bajo tratamiento con Ozempic redujeron el gasto en aproximadamente un 5,5%, con una notable caída en la compra de snacks salados, dulces, y un leve aumento en productos como yogures y frutas frescas. La explicación detrás de estos cambios es principalmente fisiológica, debido a la acción de estos fármacos sobre el sistema de recompensa del cerebro, disminuyendo el deseo por alimentos ricos en grasas y azúcares.
Sin embargo, se señala que estos cambios en los hábitos de consumo son potencialmente temporales, pues al dejar el tratamiento, los patrones de compra tienden a revertirse parcialmente. Además, el estudio enfrenta limitaciones, incluido el posible sesgo de selección, dado que los participantes que comparten sus datos de consumo y optan por estos tratamientos posiblemente ya tienen una mayor motivación hacia la salud. Este fenómeno resalta la importancia de fomentar cambios de hábitos sostenibles más allá del uso de medicamentos para el control del peso.
