China ha estado fortaleciendo su posición en el ámbito nuclear, tanto en armamento como en energía. Mientras otros países debaten sobre nuclearidad y buscan rejuvenecer infraestructuras, China avanza a pasos agigantados, aprobando 10 nuevos reactores nucleares y acercándose a activar una central nuclear de última generación capaz de generar energía ‘verde’ por 1.000 años con el Sistema CiADS. Este sistema, en desarrollo por más de 15 años, tiene el potencial de transformar residuos en energía, apuntando a dominar la energía nuclear y las renovables, cruciales para el desarrollo de inteligencia artificial, entre otras aplicaciones.
El CiADS es un reactor impulsado por acelerador que, mediante un proceso de aceleración de partículas, permite una reacción nuclear controlada y reduce significativamente la cantidad de residuos radioactivos generados, convirtiendo isótopos de larga vida en materiales menos peligrosos. Esta tecnología pretende ser 100 veces más eficiente que la fisión nuclear convencional, prometiendo una fuente energética sostenible y segura por milenios.
A pesar de la expansión nuclear, China enfrenta el desafío del suministro de uranio, dependiendo de importaciones o de métodos innovadores como la extracción marina. El éxito del CiADS podría minimizar esta dependencia al optimizar el rendimiento del combustible nuclear y al reducir el peligro de los desechos radiactivos. Se espera que el primer reactor CiADS a escala de MW esté operativo en 2027, momento en el que se verificará su viabilidad y eficacia.
Mientras lucha contra la contaminación y las emisiones de carbón, China invierte simultáneamente en energías renovables y nucleares. Esta dualidad energética busca no solo reducir la huella de carbono sino también asegurar el suministro energético necesario para sustentar su población, su creciente sector de inteligencia artificial, y su industria tecnológica sin depender de recursos tecnológicos occidentales. La energía nuclear, especialmente el desarrollo de la fusión nuclear, se posiciona como un pilar fundamental en la estrategia de China para convertirse en una superpotencia tecnológica y ambiental.
