Las grandes tecnológicas están enfrentando un nuevo desafío en su carrera por dominar la inteligencia artificial (IA): la creciente demanda de energía requerida para mantener operativos sus enormes centros de datos. Este aumento en el consumo eléctrico, que ya representa cerca del 1.5% del consumo global según la Agencia Internacional de la Energía, está impulsando a estas empresas a buscar perfiles especializados en energía. Según datos de Workforce.ai, citados por CNBC, la contratación de perfiles energéticos aumentó un 34% en 2024 y un 30% sobre el nivel del 2022.
Los gigantes tecnológicos buscan expertos que no solo puedan asegurar el suministro energético eficiente, sino también mejorar su sostenibilidad ambiental. Amazon y Microsoft destacan en este ámbito, superando Amazon las 600 contrataciones y Microsoft las 570, incluso reclutando figuras prominentes como Carolina Dybeck Happe, anterior CFO de General Electric, para roles estratégicos.
Google, por su parte, ha acelerado su captación de talento, con más de 300 contrataciones recientes, destacando la incorporación de expertos de compañías energéticas y del sector académico. Además, hay movimientos estratégicos como la adquisición por parte de Alphabet de la compañía de centros de datos Intersect por 4.750 millones de dólares, reflejando una clara intención de integrar profundamente la gestión de energía en sus operaciones.
Esta nueva dinámica ha generado un conflicto con el sector energético tradicional, ya que los perfiles más demandados por las tecnológicas son escasos y altamente solicitados en el sector de energías renovables, creando un mercado de talento muy competitivo. Sin embargo, esta situación también presenta oportunidades para las eléctricas tradicionales, las cuales pueden beneficiarse de la creciente demanda de infraestructuras y servicios especializados.
Así, la frontera entre tecnológicas y energéticas se está difuminando, con compañías como Meta, Amazon, Google y Microsoft firmando acuerdos de compra de energía a largo plazo e incluso incursionando en la energía nuclear, solicitando permisos para comercializar electricidad. Esta transformación sugiere que algunas tecnológicas están evolucionando hacia verdaderas empresas de energía, aunque, por ahora, su prioridad sigue siendo alimentar sus crecientes necesidades de IA.
