Gracias a la IA ya podemos dejar de leer y de escribir tanto como solíamos. Según la ciencia es lo peor para el Alzhéimer

El Alzheimer continúa siendo uno de los grandes desafíos para la medicina moderna, tanto en comprensión como en tratamiento. Sin embargo, hay avances prometedores y evidencia creciente que sugiere que ciertos estilos de vida, incluyendo la dieta, el ejercicio físico y, fundamentalmente, el enriquecimiento cognitivo a través de actividades intelectuales como la lectura y la escritura, pueden jugar un papel crucial en la prevención de esta enfermedad. Un estudio reciente en la revista Neurology revela que tener un «enriquecimiento cognitivo» a lo largo de la vida puede reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en un 38% y retrasar su aparición hasta en cinco años. Este estudio siguió a 1939 personas, en su mayoría mujeres con una edad media de 80 años, durante ocho años, evaluando anualmente su estado cognitivo.

Los investigadores definieron el enriquecimiento cognitivo como la exposición a entornos intelectualmente estimulantes a lo largo de la vida, incluyendo actividades como leer, escribir, aprender nuevos idiomas y visitar museos. Aquellos con el mayor enriquecimiento cognitivo mostraron una incidencia de Alzheimer del 21%, en comparación con una incidencia del 34% entre los que tuvieron una menor actividad intelectual y cultural.

Además, el estudio destaca que aunque las placas de amiloide, una causa conocida del Alzheimer, no se evitan con el enriquecimiento cognitivo, aquellos con mentes activas mostraron un declive cognitivo más lento y una mejor memoria y capacidad de pensamiento, incluso ante el daño físico cerebral asociado a la demencia.

Sin embargo, cabe mencionar que el estudio es observacional y parte de sus conclusiones se basan en el recuerdo de los participantes, lo que introduce ciertas limitaciones en la interpretación directa de los hallazgos como causalidad absoluta. No obstante, estos resultados respaldan la creciente evidencia de que actividades cognitivas como la lectura y la escritura pueden proteger el cerebro contra el Alzheimer.

Finalmente, la inclusión creciente de tecnologías como tablets y audiolibros en nuestra vida cotidiana, que reemplazan actividades tradicionales de enriquecimiento cerebral como la escritura a mano o la lectura física de libros, presenta un desafío para mantener activa nuestra mente ante enfermedades neurodegenerativas.