Hay alguien que tiene claro que China tiene muy difícil superar a EEUU en la carrera de la IA: los propios chinos

La carrera de la inteligencia artificial (IA) entre China y Estados Unidos está en un punto crucial. Inicialmente, EE.UU. lideraba sin contrapeso, pero el panorama cambió radicalmente con el lanzamiento de DeepSeek por parte de China, nivelando significativamente el campo de juego. Esta competencia ha llevado a que importantes figuras de la IA en EE.UU. expresem su preocupación, mientras que varias empresas chinas de IA muestran un fuerte desempeño en el mercado bursátil. Sin embargo, dentro de China, existe escepticismo sobre superar a modelos líderes como los de OpenAI o Anthropic en el corto plazo, estimando menos del 20% de probabilidades de hacerlo en los próximos 3 a 5 años.

La brecha tecnológica es un punto crítico en esta carrera, particularmente en el sector de la fabricación de chips donde China busca la autosuficiencia pero todavía está rezagada debido a las restricciones impuestas por EE.UU. Aunque China ha hecho progresos notables, sus chips aún se sitúan varios años detrás de sus contrapartes estadounidenses. Sin embargo, el país asiático posee ventajas en otros aspectos como el apoyo gubernamental en la generación de electricidad y la inversión en renovables, fundamentales para alimentar los cada vez más demandantes centros de datos de IA.

Otro punto crítico es el recorte de fondos para la investigación de IA en EE.UU., en contraste con la priorización de China por la educación y desarrollo en campos de STEM, posicionando al país para un futuro dominio en varias áreas tecnológicas cruciales, aunque tal vez no inmediatamente en IA.

Mientras tanto, China también presenta ventajas en campos estratégicos adicionales como baterías, robótica, vehículos eléctricos y energías renovables, lo que sugiere que, aunque podría no liderar eventualmente la carrera de la IA, está posicionado para tener un impacto significativo en múltiples frentes tecnológicos y económicos globales.