Los países están intentando evitar la acumulación de riqueza de los millonarios tecnológicos. La Antigua Roma también lo intentó

La concentración de riqueza en pocas manos, un fenómeno actual y también enfrentado por la Antigua Roma, se relaciona con los retos de los gobiernos modernos sobre la distribución equitativa de los recursos. Hace más de dos milenios, Roma experimentó una crisis social debido a que unos pocos acumulaban enormes fortunas y tierras, empobreciendo a la mayoría. Tiberio Sempronio Graco, un joven político de familia acomodada, propuso una reforma agraria que buscaba redistribuir las tierras entre los ciudadanos empobrecidos para solucionar este problema, costándole la vida.

Bajo el contexto de una Roma en expansión tras la derrota de Cartago y Corinto, la especulación inmobiliaria y la concentración de tierras en grandes latifundios agravaron la crisis social, desplazando a los pequeños propietarios y usando mano de obra esclava para cultivarlas. Tiberio, elegido tribuno de la plebe en el año 133 a.C., propuso una ley para limitar la posesión de tierras públicas (ager publicus) y redistribuirlas entre los campesinos. Aunque enfrentó una fuerte oposición, consiguió aprobar su reforma, que efectivamente disminuyó el poder de los terratenientes romanos.

Las fuentes antiguas describen a Tiberio no como un revolucionario, sino como alguien que buscaba restaurar leyes olvidadas para beneficiar al pueblo. Sin embargo, su segundo intento de reelección y las propuestas continuadas de reforma provocaron un violento conflicto con la aristocracia, culminando en su muerte por golpes durante las elecciones en el Capitolio.

Diez años después, su hermano Cayo Sempronio Graco retomaría su causa con propuestas aún más ambiciosas, como la Lex Frumentaria para subsidiar el trigo a los ciudadanos, buscando extender la ciudadanía romana y mejorar la distribución de recursos. A pesar de su trágico final y la violencia que enfrentaron, el legado de los hermanos Graco influenció reformas futuras en Roma, implementadas décadas después por Julio César. La historia de los Gracos resalta la persistente lucha por una distribución equitativa de la riqueza, un tema que sigue siendo relevante hoy en día.