Jensen Huang, CEO de NVIDIA, ha destacado no solo por liderar la que es la empresa más valiosa del planeta sino también por ubicarse entre los diez individuos más ricos del mundo. Con un patrimonio neto de $160.7 mil millones, su riqueza se ha visto incrementada por un aumento del 50% en su salario, llegando a $1.5 millones al año, además de recibir un bonus de $49.9 millones y poseer el 3% de las acciones de NVIDIA. Huang reside en una opulenta mansión en Billionaire’s Row, San Francisco, y tiene otra residencia en Los Altos Hills, cerca de la sede de NVIDIA en Santa Clara. A diferencia de otros magnates que han decidido mudarse para esquivar un próximo impuesto a los ricos en California, Huang se ha mostrado conformado con la medida.
Esta postura resalta especialmente en el ambiente de Silicon Valley y el sector tecnológico, donde la tendencia ha sido la de buscar refugios fiscales más favorables ante impuestos elevados. La propuesta de impuesto único del 5% a fortunas mayores a mil millones de dólares, que se debatirá en noviembre de este año y entraría en vigor de manera retroactiva en 2026, implicaría un significativo impacto financiero para Huang y otros en su categoría.
Huang y figuras como Warren Buffet y Bill Gates, quienes han expresado posiciones similares a favor de mayores cargas impositivas para las grandes fortunas, representan una minoría dentro de un grupo donde figuras como Elon Musk y Jeff Bezos han optado por reubicarse en estados con políticas fiscales más lenitivas para preservar sus riquezas. La actitud de Huang resalta una interesante divergencia de opiniones sobre la responsabilidad fiscal y social de los millonarios y las implicaciones para la innovación y el desarrollo económico en regiones altamente tecnológicas como California.
