Polonia y España son los países europeos que más han incrementado su contribución al espacio. Por razones muy diferentes

Europa ha lanzado la «Estrategia 2040: Elevando el futuro de Europa» en 2025, un plan para independizarse espacialmente de Estados Unidos y enfrentar a competidores como SpaceX y China. Para lograrlo, ha fusionado sus mayores empresas espaciales y aprobado un presupuesto histórico de más de 22.000 millones de euros. España y Polonia han destacado por su aumento de inversión, con España ascendiendo al cuarto mayor contribuyente de la ESA y Polonia al octavo. Ambos países han orientado sus inversiones según sus prioridades nacionales, con España apoyando su base industrial y Polonia enfocándose en la seguridad y la autonomía.

Una de las iniciativas clave financiadas es el Earth Observation Governmental Service (EOGS-ESA), un programa de doble uso, civil y militar, centrado en la observación de la Tierra. España ha invertido en la construcción de satélites para la «Constelación Atlántica», mientras que Polonia ha destinado fondos a sistemas compartidos y redes de resiliencia, reflejando su preocupación por la seguridad nacional.

El financiamiento también se ha dirigido hacia la mejora de las capacidades de lanzamiento de Europa, desafiadas por el éxito de SpaceX y los retrasos en los programas Ariane 6 y Vega-C. España ha invertido en el lanzador reutilizable de pequeños satélites Miura de PLD Space, y Polonia ha aumentado su aporte al Future Launcher Preparatory Programme de la ESA.

Además, Polonia y España han revalorizado programas más antiguos como ‘Celeste’ e ‘Iris2’, con España contribuyendo significativamente al desarrollo del «Starlink europeo», destinado a ofrecer comunicaciones seguras y rápidas. Ambos países también han incrementado su inversión en el programa FutureEO, dirigido a la observación de la Tierra y el cambio climático.

Polonia ha ampliado su compromiso con la exploración lunar y ha enviado a su primer astronauta en décadas, mostrando un interés renovado en la exploración espacial. Este impulso conjunto marca un nuevo capítulo en la ambición espacial europea, apuntando a una mayor autonomía e innovación en el dominio espacial.