En Kazajistán y Virginia del Norte, la Inteligencia Artificial (IA) y la física nuclear chocan por la demanda voraz de uranio necesaria para alimentar los centros de datos. Este encuentro marca el fin del mito de la eficiencia energética en la tecnología, desafiado por la Paradoja de Jevons: la mejora de la eficiencia de los chips lleva a un uso aún más intensivo de la energía. A medida que la IA se expande, su consumo de energía se dispara, desvelando la necesidad crítica de uranio para sostener este crecimiento.
El ámbito mundial reconoce este desafío; una encuesta global a más de 600 inversores refleja una percepción del 63% de que la demanda eléctrica de la IA representa un cambio estructural en la planificación nuclear. Sin embargo, nos enfrentamos a una brecha entre la velocidad del desarrollo de software y la lentitud del suministro de uranio. Los inventarios de uranio se agotan rápidamente, lo que se traduce en un déficit profundo.
Este escenario ha llevado a estrategias innovadoras como los microrreactores nucleares, mientras que las diferencias entre inversores y empresas eléctricas señalan tensiones sobre el futuro acceso y precio del uranio. Para mantenerse en la vanguardia de la IA, las tecnológicas necesitan asegurar el suministro de uranio, transformándolo en un activo estratégico. Los ‘hyperscalers’ buscan la integración vertical y la adopción de Reactores Modulares (SMR) para garantizar la energía para sus centros de datos, mientras China se adelanta construyendo reactores nucleares a un ritmo sin precedentes, asegurando su liderazgo energético y tecnológico.
A pesar de los avances y estrategias, enfrentamos limitaciones físicas ineludibles como la capacidad de enriquecimiento del uranio y la escasez de talento, que Silicon Valley no puede resolver de inmediato. La situación subraya una vuelta de los «clics» digitales a la esencialidad de los «kilovatios», recordándonos que la auténtica potencia de la IA depende finalmente de la energía nuclear, colocando al uranio en el corazón de la revolución tecnológica del siglo XXI.
