Si los anuncios hechos con IA te parecen horribles y te posicionan contra la marca, no estás solo: la ciencia te avala

El uso de la inteligencia artificial (IA) en la creación de publicidad ha generado un amplio debate, como ejemplifican los casos de grandes compañías como Coca-Cola y Dell. Investigaciones recientes, incluida una de la Universidad de Zaragoza, indican que los consumidores tienden a rechazar la publicidad generada por IA, en particular cuando se trata de productos o servicios que ofrecen experiencias hedonísticas o requieren decisiones de alta implicación. Este rechazo surge de la percepción de que las imágenes creadas artificialmente pueden resultar poco fiables o deshumanizadas.

Aunque la IA ofrece la ventaja de generar contenidos a un menor costo y con mayor eficiencia, empresas como Coca-Cola han tenido que justificar la inversión y el esfuerzo humano detrás de sus anuncios generados por IA para combatir esta percepción. Paralelamente, Dell ha descubierto que enfocarse excesivamente en las capacidades de la IA puede confundir más que ayudar a los consumidores, argumentando un bajo interés en las PCs impulsadas por IA.

Este escepticismo no se limita a la esfera de la publicidad; también afecta a otros sectores como la moda, donde H&M experimentó con modelos digitales generados por IA. Sin embargo, la controversia en torno al uso y los derechos de estas imágenes digitales sigue sin resolverse. Algunas marcas, como Dove, han tomado una postura firme contra la utilización de imágenes generadas por IA, comprometiéndose a mantener una representación auténtica de personas reales en su publicidad.

La adaptación y regulación de la IA en publicidad y otras áreas representa un desafío significativo para la sociedad. A pesar de los beneficios potenciales en eficiencia y costo, la necesidad de mantener un valor humano, como la empatía y la experiencia auténtica, es crucial. Como indica la investigación, hay situaciones donde las imágenes reales son preferibles sobre las generadas por IA, especialmente cuando se busca ofrecer una imagen fiel del producto o servicio. Esto resalta la importancia de desarrollar y promover las cualidades humanas únicas que la IA aún no puede replicar.