SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk, ha confirmado la adquisición de xAI, también fundada por Musk, integrando oficialmente la inteligencia artificial con sus operaciones aeroespaciales y de conectividad. Este movimiento, anunciado sin detallar cifras ni el proceso exacto del acuerdo, sugiere una ambición por fusionar tecnologías avanzadas en una estrategia cohesiva que enfrenta el desafío energético de los centros de datos tradicionales. SpaceX argumenta que los crecientes requerimientos de electricidad y refrigeración de los centros de datos terrestres presentan limitaciones insostenibles, motivo por el cual propone una solución espacial.
Describiendo planes para establecer centros de datos en órbita que operarían con energía solar constante y tendrían costos operativos reducidos, la compañía ve este enfoque como una extensión lógica de su infraestructura digital basada ya en tecnologías como Starlink y los futuros satélites capaces de comunicación directa con dispositivos móviles. El vehículo Starship es destacado como elemento clave, capaz de transportar las masas requeridas para tal infraestructura espacial, con SpaceX proyectando un incremento significativo en la capacidad de lanzamiento que podría posibilitar generar 100 gigavatios de potencia de cómputo anualmente, apuntando hacia un futuro donde el espacio ofrezca el medio más eficiente para la computación de IA.
Este plan no solo expande el alcance tecnológico de SpaceX sino que también, con la integración de xAI y previamente X (una red social también de Musk), plantea un tejido de proyectos que abarca desde la ingeniería aeroespacial hasta controversias sociales relacionadas con tecnología y reputación. Sin embargo, a pesar del optimismo y la visión de futuro presentados, siguen existiendo dudas sobre la viabilidad y el cumplimiento de plazos, recordando que muchas de las propuestas ambiciosas de Musk han enfrentado retrasos significativos o han requerido ajustes a lo largo del tiempo.
