La semana pasada, seis robots humanoides G1 de Unitree se convirtieron en sensación al actuar junto al cantante de pop Wang Leehom en un concierto. Vestidos con atuendos llamativos, realizaron una coreografía que incluía saltos mortales sincronizados, captando la atención mundial y el elogio de personalidades como Elon Musk. Este espectáculo es uno de los muchos ejemplos recientes de cómo las startups chinas están utilizando sus innovaciones robóticas para crear fenómenos virales en redes sociales.
La aparición de robots humanoides en eventos de alto perfil no es nueva en China. Anteriormente, modelos como el H1 de Unitree ya habían demostrado capacidades impresionantes, como batir récords de velocidad en las primeras Olimpiadas de robots en Pekín. Además, han sido protagonistas en programas televisivos altamente vistos y eventos especiales, destacando su creciente presencia en el entretenimiento masivo.
El gobierno chino ha priorizado el desarrollo de la robótica humanoide, apuntando a un crecimiento anual significativo y respaldando sus ambiciones con inversiones millonarias. Unitree se ha establecido como un referente en este sector, desarrollando modelos avanzados como el G1 y el R1, este último galardonado por sus innovaciones.
Sin embargo, pese al avance y la espectacularidad de estas creaciones, su aplicación práctica aún enfrenta desafíos. Problemas como la autonomía energética limitada y la falta de aplicaciones comerciales reales sugieren que todavía hay un largo camino por recorrer para que los robots humanoides se integren plenamente en la sociedad. Aunque las proyecciones de ventas e innovaciones tecnológicas son prometedoras, la transformación de estos avances técnicos en productos y servicios útiles para el día a día aún está por demostrarse. Esta situación pone de relieve el esfuerzo de China por liderar en un mercado aún incipiente, apostando por la inteligencia artificial y la robótica como motores de su futuro industrial y tecnológico.
