Telefónica ya vende sus minicentros para competir en la era del tiempo real

La evolución de la inteligencia artificial (IA) y los datos computacionales ha llevado a la reconsideración de la importancia de los centros de datos gigantescos, pivoteando hacia una estrategia que prioriza la proximidad y la reducción de la latencia: el edge computing o computación en el borde. Esta tendencia responde a la necesidad de procesar la información más cerca de donde se genera, para facilitar respuestas en tiempo real y optimizar el consumo energético asociado a la IA. Como líder en esta transformación en España, Telefónica ha desplegado servicios de edge computing en cinco ciudades españolas: Madrid, Valencia, Sevilla, Bilbao y A Coruña, con planes de expandir a 17 nodos en su fase inicial.

Este enfoque permite a las empresas y administraciones locales acceder a capacidades de procesamiento y almacenamiento cercanos, mejorando la eficiencia en la gestión de datos y la rapidez en la toma de decisiones. Fundamentalmente, el edge computing facilita la operatividad de soluciones avanzadas sin la necesidad de enviar constantemente datos a centros lejanos, reduciendo así la latencia y aliviando el tráfico de red. Telefónica ofrece dos modelos de servicio: Edge Básico, que proporciona una capa estable de cómputo cerca del usuario final, y Smart Edge, una solución más dinámica que permite la selección del nodo más adecuado en cada momento y la creación de instancias bajo demanda.

Además, Telefónica integra capacidades de IA en su oferta de edge computing, incluyendo GPUs para ejecutar modelos de alto rendimiento y agentes de Redes de Atención Generativa (RAG) para adaptar modelos a contextos específicos. Esto subraya el compromiso de la empresa con la soberanía de datos y el cumplimiento normativo en la era digital. Un caso práctico de su aplicación es el piloto realizado con CAF, que combina las ventajas del Edge y 5G Stand Alone para mejorar las soluciones de visión artificial en el sector ferroviario, demostrando cómo la cercanía en el procesamiento de datos puede marcar una diferencia crítica en operaciones en tiempo real.