Windows 95 guardaba un pequeño secreto que aceleraba el reinicio. La razón estaba en su arquitectura más caótica

Windows 95 se distinguió por introducir elementos innovadores en su era, como el menú Inicio, la barra de tareas y el Plug and Play, situándose como un hito en la evolución de los sistemas operativos. No obstante, detrás de su interfaz amigable, Windows 95 alojaba una compleja arquitectura que era el resultado de amalgamar herencias de DOS, versiones anteriores de Windows y nuevas implementaciones de 32 bits. Esta inherente complejidad desataba comportamientos inesperados y fascinantes.

Una de las curiosidades menos conocidas de Windows 95 era su capacidad para realizar un tipo de reinicio no estándar, descrito por Raymond Chen, donde mantener presionada la tecla Shift durante el inicio del proceso de reinicio evitaba un arranque en frío, activando un mecanismo más eficiente que buscaba ahorrar tiempo. Este proceso implicaba cerrar el kernel de Windows de 16 bits, apagar el gestor de memoria virtual de 32 bits, y volver a iniciar Windows sin necesidad de un arranque completo, un proceso delicado debido a la naturaleza de win.com, escrito en ensamblador.

El éxito de este atajo dependía de cómo se gestionaba la memoria. Si algún programa fragmentaba la memoria reservada para win.com, el sistema no podía recrear el área de memoria esperada, forzando un arranque en frío. No obstante, cuando las condiciones eran propicias, win.com procedía a iniciar Windows en modo protegido de manera directa, recuperando la interfaz gráfica sin reiniciar completamente el sistema.

Windows 95, con su necesidad de compatibilidad con software de diferentes generaciones, adoptó soluciones ingeniosas pero complejas, revelando la creatividad y los compromisos de sus desarrolladores frente a las limitaciones tecnológicas de la época. Incluso la memoria se optimizaba de maneras imaginativas, reutilizando parte del código como memoria. Este atajo, aunque propenso a errores si se abusaba de él, ejemplifica el carácter innovador y el espíritu ambicioso de Windows 95.